domingo, 28 de julio de 2013

Algunos consejos para autostop


Tomado de: http://magiaenelcamino.com.ar




Pueden leer todas los post sobre la categoría autostop en este link. A continuación, nuestros sencillos consejos.

Para hacer autostop, dedo, hitchhiking, pedir un aventón o como se llame según el país en el que nos encontremos no existe un nivel jerárquico de tips, sino que todos tienen importancia de acuerdo con las circunstancias y el momento específico de salir a la ruta. Por eso es que les recomendamos leer la nota hasta al final, aunque se vea un poco extensa.

Sin embargo, hay dos cosas que sí o sí hay que tener antes de comenzar y decidir salir a la ruta en autostop: “paciencia”, sin ella… ni vale la pena comenzar, y “predisposición”, básicamente para adaptarse a quien nos lleve, para conversar, para cambiar la ruta, etcétera. Además, no debe faltar la intuición, ya que en estos casos suele no fallar.

A continuación, algunas ideas, tips y consejos. Muchos de ellos son “ideales” y no siempre se pueden llevar a cabo, pero este artículo pretende dar un pantallazo general de todas las opciones posibles.

¿Dónde hacemos dedo?

Los mejores lugares para hacer dedo son las gasolineras. Lo ideal es ir a una gasolinera sobre la ruta hacia donde nos dirigimos, si es posible, al último cruce donde ya cualquiera que pase por ahí vaya en nuestro mismo camino. ¿Por qué decimos que es lo mejor? Porque allí se puede hablar con los conductores que se detienen a cargar combustible o a comprar algo. Es mucho más fácil hablar que quedarse al costado de la ruta esperando que alguien se detenga. No es que es imposible, pero en muchos países los conductores tienen temor de levantar a alguien en la ruta, entonces, hablar con ellos mientras están cargando combustible es una manera de acercarnos y “romper” ese temor.

Otra opción donde se puede hablar con los conductores es en los peajes, el tema es que aquí hay que ser mucho más rápido para convencerlos. Siempre es una opción y el discurso se va optimizando a medida que se suceden los fracasos.

Si vamos a pararnos sobre la ruta, debemos tener en cuenta que haya un lugar para que los vehículos se detengan. Por ejemplo, no podemos hacer dedo sobre una autopista donde, por un lado, es peligroso para nosotros y está prohibido en varios países, y por el otro, los automóviles suelen ir a mayor velocidad y no tienen espacios para parar.

Salir de la ciudad

Muchas veces durante un viaje uno visita pequeños pueblos pero también grandes ciudades. Salir de un pueblo a la ruta es muy sencillo, a veces, hasta caminando es posible llegar hasta la gasolinera en la salida y estar en el lugar indicado y más efectivo. Sin embargo, cuando estamos en una capital de país o alguna otra gran ciudad, no es tan sencillo llegar al lugar indicado. Imaginen ustedes mismos estar en la capital de su país y querer pedir dedo hacia alguna otra ciudad. ¿A dónde irían? ¿A la avenida principal de la ciudad? ¿A la plaza central? No, ni el 0,0001% de los vehículos que circulan por ahí van en camino de abandonar la ciudad, y mucho menos, por el camino que nosotros deseamos. Conclusión, hay que salir a la ruta. Pequeño problema. Lo mejor es que durante los días de visita en esa ciudad, nos interioricemos de cómo salir de ella y por donde. Averiguar qué buses locales llegan hasta las afueras de la ciudad o bien tratar de hablar con la gente que vamos conociendo para ver si nos hacen el grandísimo favor de sacarnos de la ciudad en la mañana indicada.

Ayuda de la policía

En algunos países suele suceder que la policía es condescendiente con los viajeros de bajo presupuesto. Muchas veces es buena idea solicitar a alguien que nos lleve hasta un retén de policía sobre la ruta. Ellos están acostumbrados a viajar gratis y cuando detienen a un camión o un bus les preguntan si nos pueden llevar. Es muy efectivo. Lo único, averigüen antes con otros viajeros si es costumbre o no en cada país que la policía colabore con los viajeros. Si fuimos hasta el retén ya en la ruta y no nos ayudan, estamos en problemas. Por ejemplo, en Colombia, la policía suele ser gentil con los mochileros y a nosotros siempre nos han ayudado a “embarcarnos” en algún vehículo. Con respecto a Colombia y sus camiones hay que tener en cuenta que la gran mayoría de los camiones que circulan por las rutas no tienen camarote. Esto se debe a que durante mucho tiempo el tema de la guerrilla en las rutas impedía que los camioneros puedan dormir en su camión. Por ende siempre lo hacen en paradores de ruta. Esto afecta a los que hacemos dedo en cuanto a que si van llenos de carga, no podremos poner nuestras cosas ni en la caja ni en la cabina, por eso sólo podrán levantarnos si nuestro equipaje es muy liviano y chico.

Equipaje

Si estamos muy cargados se puede dificultar que nos levanten. Muchas veces hay gente dispuesta a ayudarnos pero cuando ven nuestras mochilas se arrepienten inmediatamente. Respecto de esto no hay mucho para hacer. En general, lo que uno lleva en la mochila es lo necesario. Un consejo es consultar con aquellos vehículos más grandes o vacíos y no gastar energías en preguntarle a todos, ya que luego de un rato de negativas, la energía comienza a flaquear y eso no es bueno.

Carteles

Una buena herramienta que siempre nos ayudará es tener un cartel de tamaño relativamente visible, tipo A4, con el nombre del destino hacia donde nos dirigimos. A veces también conviene escribir el nombre de un pueblo o ciudad intermedia y el de nuestro destino final, uno debajo del otro. De esta manera queda más claro el camino que estamos tomando por si hay importantes cruces de rutas en el medio. Mientras no se detiene ningún vehículo en la gasolinera, nos podemos parar a la entrada de la misma y mostrar el cartel a los que pasan por el camino. A veces se puede tener suerte y además no se desperdicia el tiempo.

Un consejito para el cartel: vale la pena tener la hoja escrita sobre un cartón sostenida con un clip para aguantar los embates del viento y por otro lado, colocar el conjunto de cartón y hoja dentro de un folio a algo resistente al agua (por si llueve). Revisar que al exponer nuestro cartelito hacia el camino, el reflejo del sol sobre el folio no perjudique la visión de quien viene por la ruta, si no lo puede leer… ¿de qué sirve?

Vestimenta y presencia

Es recomendable estar prolijos y aseados. No importa que no tengamos la mejor ropa para ponernos, pero sí es buena idea estar prolijos y limpios. Puede parecer poco importante, pero en muchos casos no lo es, ya que la persona que vaya a levantarnos se fijará en “las apariencias a primera vista” y eso influye mucho en la decisión final de parar o no, o de llevarte o no. No quiere decir que sino estás así no vayas a conseguir quien te lleve, pero en algunos casos suele dificultarse.

Mapa

Es muy útil pero no indispensable tener un mapa carretero del país en cuestión. Si no se tiene, siempre se puede preguntar, pero el tema es que muchas veces la gente con tal de ayudar nos dice algo erróneo y además, si alguien nos puede llevar hasta un pueblo intermedio, no está demás consultar en un mapa para ver si es el camino correcto. Tampoco está de más ir chequeando el mapa a medida que avanzamos para corroborar que estamos en el camino que corresponde. Así que, siempre que se pueda, es bueno tener un mapa rutero.

Víveres

Depende de la longitud del tramo que estemos pensando hacer a dedo, puede ser necesario llevarnos víveres y agua. Muchas veces sucede que quien nos lleva nos invita a comer algo en el camino, pero muchas veces no, y si la idea es ahorrar dinero, los paradores de ruta no son exactamente lo que se dice baratos. Además, no en todos los países hay paradores de ruta y muchas veces son kilómetros y kilómetros sin nada para comprar. Por otro lado, si la suerte no nos acompaña y la espera se hace extensa, es mejor estar alimentados para cuando nos levanten. Si sucede que quien nos levanta no tiene intenciones de parar por un tiempo prolongado, y nosotros no comimos algo, es más probable que suframos en lugar de disfrutar del logro de viajar a dedo.

¿Carpa?

Hay un tema recurrente cuando uno tiene la idea de surcar las rutas a dedo. ¿Llevamos carpa o no? Bien, esto depende de cuanta aventura estemos dispuestos a correr. Esto está ligado a si aceptamos o no que nos lleven por tramos cortos y por rutas no principales. Probablemente nos agarre la noche en cualquier pueblito o inclusive, al costado de la ruta. Ahí sí tendríamos que usar la carpa. Si nosotros nos proponemos aceptar viajes siempre bajo la idea de que donde nos dejen podamos retomar rápido el camino con alguna otra persona que nos levante o estamos dispuestos a buscar donde dormir para continuar al otro día, no vale la pena cargar la carpa sólo por las dudas. En definitiva y como dije al principio, dependerá de qué tipo de viaje tengamos ganas de hacer.

Señales y vocabulario

Existen muchas maneras de llamar al autostop o dedo, por eso siempre conviene averiguar antes de salir a la ruta cómo se dice en el país que estemos. Además, también conviene preguntar si existe alguna señal en especial porque no siempre es la del dedo levantado y el puño cerrado. Estamos preparando nuestro diccionario viajero, donde podrán consultar algunas de estas cuestiones.

Algunos consejos más

- Si conseguimos que nos vayan llevando por tramos cortos, hay que tratar de que siempre nos dejen en una gasolinera sobre la ruta o en la entrada de un pueblo, pero nunca en el medio de la nada, ya que las posibilidades de que nos levanten se reducen mucho.

- Un consejo práctico pero no vital: tratar de salir a la ruta en números pares. Claro está que no hablamos de quienes viajan solos. Si somos 3 personas, cantidad no muy rara cuando se viaja con amigos o con gente que se conoció en el camino, y salimos a hacer dedo, las posibilidades de que levanten a 3 con mochila son bastante bajas. Lo mejor es ser 4 para que si hay que dividirse, uno no quede solo.

- Si hay algo que complica para hacer dedo es estar debajo del sol. Hay que tener en cuenta que uno puede pasar varias horas esperando y existe la posibilidad de insolarnos y complicarnos el viaje. La solución es muy simple: se llama gorrita para el sol. Tampoco están de más un par de anteojos de sol y para las personas más sensibles, un protector solar.

- Hacele caso a tu intuición. Suele no fallar. Si la persona que se detiene con el vehículo no te genera confianza, no te subas. Si subís a un vehículo y la persona maneja muy mal o muy rápido, pedile de bajar en la primera gasolinera o pueblo que veas.

- Por último, queremos comentar que no en todos los países del mundo existe el concepto de aventón o dedo, como por ejemplo en Mongolia. Muchas veces nos van a llevar pero no gratis. Por supuesto es más barato que un bus pero no es gratis. Hasta el gesto es distinto. Uno no apunta con el dedo pulgar hacia el camino, sino que hace un gesto con el brazo (sube y baja) como para pedir que el vehículo pare. Una vez que paró se arregla un precio y, si te conviene, te subís. Debemos averiguar cómo es el sistema en cada país para evitar pasar malos momentos.

- Recuerden que no sólo le pueden pedir un aventón a un automóvil o camión… según el país, también pueden hacerlo con alguien que viaje en camello, caballo o carro. Todo sirve para la aventura.

Sitios web.

 Existen varios sitios web, tanto en español como en inglés, donde las personas van contando sus experiencias y donde se puede encontrar información actualizada sobre los mejores lugares para hacer dedo en cada país o ciudad. Su consulta puede resultar muy útil. Les dejamos sólo algunos de ellos, pero en la red pueden encontrar más.

http://www.digihitch.com/news.html
http://www.hitchbase.com/
http://hitchwiki.org/en/Main_Page

Esperamos que les haya sido útil.

Buen viaje!!

Aldana y Dino
Magia en el Camino

viernes, 28 de junio de 2013

“Quiero viajar pero no sé cómo empezar” | Guía para potenciales viajeros



Tomado de la pagina: www.viajandoporahi.com
Autora: Aniko Villaba


En 4×4 por el Salar de Uyuni (Bolivia, 2008)

Vista de Guatemala desde el avión (2009)
Aterrizando en Vancouver, Canadá (2008)
en el sur argentino (2005)
Tenés una certeza: querés viajar.
No querés irte solamente 15 días ni tampoco querés ser el clásico turista que viaja en la nube all-inclusive (paquete que incluye todo menos el contacto con la realidad del lugar). No querés ver 15 países en 10 días ni tener que estar subiendo y bajando del avión. Querés ir lento, a tu ritmo, sin planes tan estrictos. Querés hacer “un viaje largo”, “distinto”.
Pero hay un problema: no sabés cómo organizarte para algo así. Te hablan de vacunas, de visas, de rutas, de aerolíneas, de mapas, de seguros médicos, de salud, de higiene, de peligros, de transportes, de presupuestos, de tantas cosas que “hay que tener en cuenta antes de hacer un viaje” que te sentís abrumado/a. Vos solamente querés irte, pero el miedo y las preocupaciones te frenan. Te parece algo muy grande que no sabés cómo encarar.
Por eso, he aquí este post, mi humilde guía para los PVA: Potenciales Viajeros Asustados, o Próximamente Viajeros Alegres :)  
 Hubo dos razones que me llevaron a escribir este texto:
Una, la cantidad de emails que recibo de futuros viajeros que quieren empezar pero “no saben cómo hacer” o “no se animan” y me piden consejos y empujones para arrancar.
Dos, la pregunta que me hizo Carla, madre viajera integrante de los Rodando Ando, el fin de semana pasado cuando nos conocimos: “¿Es difícil viajar?”.
Vamos por partes.
Por la ruta en Ushuaia (2004)
I. Ya diste el paso más difícil
Si sabés con certeza que querés viajar, que querés dedicar parte de tu tiempo, de tu energía, de tu dinero y de tu vida a eso, ya diste el paso más grande. Lao-Tsé decía: “Un viaje de mil millas empieza con un solo paso”. En algún momento hay que arrancar, y si estás seguro/a de que querés hacerlo, ya avanzaste unos metros en tu futura travesía.
II. Ahora preparate para las frases célebres
Hasta acá todo bien. El problema es “el golpe de realidad” (o irrealidad) que muchos te harán sufrir cuando les comuniques tus planes. “¿Viajar? ¿Y de qué vas a vivir?”, “¿Qué vas a hacer con el laburo?”, “¿Qué va a pasar con tu depto/auto/casa/pertenencias?”, “¿Te vas solo/a a esa parte del mundo y ni siquiera hablás el idioma?”, “¿Vas a dejar todo para dar la vuelta al mundo en moto/motorhome/bici/dedo/mula?”. Y el clásico: “¡¿pero vos te volviste loco/a?!”
Después de recibir todas estas preguntas muchísimas veces, aprendí algo: el que se quiere ir de viaje sos vos (o “eres tú”, para mis amigos hispanohablantes no argentinos), y si el resto del mundo piensa esas cosas e intenta desmotivarte, es problema de ellos.
III. Se viene lo importante para todo viajero: derribar preconceptos
a) “Los viajeros son millonarios y vagos”
Creo que uno de los debates que más suscitan los viajeros “a largo plazo” (los que hacen viajes largos) es el tema del “presupuesto”.
Mucha gente cree que los viajeros SOMOS MILLONARIOS que no tenemos nada que hacer en esta vida y decidimos gastar nuestra fortuna rascándonos por el mundo. También están los que piensan que somos mantenidos por nuestros padres o que nos sacamos la lotería. Es decir: creen que somos vagos con plata y que no sabemos lo que es trabajar.
No voy a entrar en detalle, pero mi concepto de “trabajar” es hacer lo que a uno le da placer y encontrar la manera de que le sea útil a la sociedad y/o a quienes nos rodean. Y como a mí me da placer viajar, escribir y sacar fotos, eso es lo que hago.
Uno de mis cuadernos en el Salar de Uyuni, Bolivia, en el 2007
b) “Los viajeros son privilegiados”
Quiero que sepan algo que va a ser fundamental para que finalmente se animen a arrancar: vivir viajando es más barato que vivir fijo en un lugar, ya que, como dije en muchas ocasiones, al viajar uno gasta lo que consume/come/necesita en el momento y nada más. Pensá cuánto gastás mensualmente en el auto, en el alquiler, en el supermercado, en el celular, en el curso, en entretenimiento, en salidas… hacé una suma, y te aseguro que lo que gastes cuando viajás va a ser mucho menos.
Obviamente, el dinero es necesario (como lo es para muchísimas cosas en esta vida, no solamente para viajar), pero no tiene por qué ser la preocupación mayor. Conocí a tantos viajeros que empezaron a tener las mejores experiencias cuando se quedaron sin plata: en ese momento, cuando se dieron cuenta de que no tenían más fondos para seguir, se pusieron a crear. Utilizaron sus talentos, capacidades e imaginación para generar algo que les permitiera seguir viajando, descubrieron que tenían dones para oficios que jamás habían imaginado, y/o se dieron cuenta de que trabajar de voluntario por el mundo (por ejemplo) les daba mucha más felicidad que lo que hacían anteriormente en su país. A veces, para un viajero, no hay mejor oportunidad que quedarse sin dinero.
Hay mucha gente que dice “no es posible vivir así, sólo los privilegiados pueden viajar tanto”, y luego se compran un auto nuevo o una propiedad. Lo cierto, entonces, es que ellos ya decidieron cuál es el estilo de vida que quieren tener y le dieron prioridad por encima de los viajes. Pero si quisieran viajar, podrían hacerlo perfectamente (visto desde el lado económico que tanto critican).
Un viajero que iba por Sudamérica con su guitarra
c) “Las vacaciones eternas”
El otro preconcepto que también está muy arraigado es que “viajar es estar de vacaciones constantes”. Quien piense así, nunca hizo un viaje de más de 15 días/un mes. Si uno se va a un destino con un paquete cerrado que incluye absolutamente todo (por un precio desorbitante) es casi lógico que piense que “viajar es caro” y que “viajar equivale a estar de vacaciones y sin hacer nada”.
Pero el que alguna vez viajó con la mochila (o la valija, o el equipaje que sea) y se tuvo que encargar personalmente de delinear la ruta, ir al aeropuerto de la manera más económica (y no la más rápida), caminar bajo el sol en busca de un hostel bueno-bonito-barato, tomar el transporte público para ahorrar, buscar la comida más rica (y económica) del pueblo, hacer dedo y esperar durante horas en la ruta, armar y desarmar la carpa, y a la misma vez, entremedio de todo esto, sacar fotos, conocer gente, salir a recorrer, meterse de lleno en la cultura, entender los códigos de una ciudad desconocida, comunicarse con gente que no habla el mismo idioma, escribir/dibujar/hacer música/hacer artesanías/lo que sea para poder seguir camino… sabe que “viajar” ni se parece a “estar de vacaciones”.
IV. “Conócete a tí mismo”
Ningún viajero es igual a otro. Cuando viajamos, además de equipaje, cargamos también con nuestra personalidad, nuestra forma de ser, nuestra manera de ver el mundo, nuestros miedos, nuestras capacidades. Y eso hace que cada cual viaje “a su manera”. Algunos se llevan al mundo por delante, otros van más de espectadores, hay quienes hablan con todas las personas que se les crucen por delante y quienes, por timidez o cautela, se mantienen en silencio. Todos pueden recorrer el mismo camino, pero cada cual lo mira (y lo vive) desde un ángulo distinto.
A veces me llegan mails preguntándome “cómo viajar”, “qué llevar”, “cómo hacer” y yo casi siempre respondo: “eso depende de vos”. Al planear un viaje, es necesario hacerse varias preguntas: ¿qué quiero ver: paisajes, comidas, ciudades, pueblos, mares, lagos? ¿naturaleza o vida urbana? ¿dónde me siento más cómodo durmiendo: hotel, hostel, guesthouse, cuartel de bomberos, iglesias, templos, en el piso, en una cama, en bolsa de dormir? ¿Cuánto tiempo quiero viajar? Y planear a partir de eso.
Aunque en muchos casos, el verdadero conocimiento de uno mismo empieza en la ruta…
La gente que conocemos también nos ayuda a conocernos a nosotros… (Bolivia, 2007)
V. Hacer la tarea
Antes de un viaje, siempre habrá aspectos prácticos que tienen que ser resueltos. Y de esto no safa casi nadie (digo casi porque siempre hay uno que otro que se va de viaje sin saber absolutamente NADA del destino e improvisa todo en el momento).
Los vuelos. Hay varios sitios web donde comparar precios de pasajes y buscar los más económicos. Ya expliqué una vez “Cómo comprar un pasaje bueno, bonito y barato por internet”. Optifly, por ejemplo, permite ver qué aerolíneas vuelan entre dos ciudades, y Momondo o Expedia permiten comparar los precios de la mayoría de las aerolíneas.
Las visas. El sitio visahq tiene toda la información referida a visados: lo único que hay que hacer es ingresar el nombre del país al que se quiere viajar y nuestro país de procedencia, y el sitio nos dirá si necesitamos visa para entrar o no. En caso de necesitar visa, lo mejor es asesorarse en la embajada correspondiente en nuestro país.
El clima. Es muy útil averiguar de antemano qué clima hará en las ciudades que visitaremos, aunque si estamos viajando por tiempo indefinido, lo más probable es que vayamos de un lado a otro un poco ciegamente (o que no nos quede otra que agarrar la época de lluvias en un país y la de sequías en otro). Páginas como weather.com sirven para conocer el pronóstico en tiempo real, y otras como thebesttimetovisit.com dicen qué destino del mundo es ideal para visitar según el mes o la época del año.
El transporte. Hay países donde es más fácil y barato volar de una ciudad a otra (gracias a las queridísimas aerolíneas de bajo costo que abundan en gran parte de Asia y Europa, por ejemplo); en otros, lo más conveniente es tomar buses o, incluso, hacer dedo. Hay países que están hechos para viajar en tren (como por ejemplo Vietnam o China) y otros donde la mejor opción es alquilar un coche entre varios y recorrer las rutas con total libertad de horarios. El sitio seat61.com tiene los horarios, fotos y descripciones de todos (subrayo lo de todos) los trenes del mundo. Para alquilar coches en cualquier lugar del mundo, pueden consultar el sitio alquilerdecoches.com.
La salud. En mi opinión, es muy importante tener un seguro médico de viaje (habla la que tuvo dengue, amebas, gastroenteritis, cortaduras, accidentes y otras infecciones viajeras… aunque esas fueron épocas pasadas, esta vez en Asia no me pasó —casi— nada, aunque siempre estuve cubierta por Assist Med). En cuanto a las vacunas, la única que es obligatoria por la Organización Mundial de la Salud es la de fiebre amarilla (en algunos aeropuertos pueden pedirles el certificado), el resto son optativas. La mayoría de los hospitales tienen un sector de Medicina del Viajero donde los pueden asesorar al respecto.
Los documentos. Es fundamental tener el pasaporte original y fotocopias (y por las dudas, siempre dejar una copia escaneada en nuestro email). En la mayoría de los países es requisito para ingresar que el pasaporte tenga, por lo menos, seis meses más de validez y hojas en blanco para poner visas y/o sellos.
El dinero. En mi opinión, lo más cómodo es llevar una parte en efectivo (para tener a mano por cualquier emergencia) y otra en una tarjeta de débito, y no todo en efectivo o todo en tarjeta. En las grandes ciudades siempre podrán encontrar cajeros automáticos que les permitirán realizar extracciones a cambio de una comisión.
El alojamiento. En www.hostelworld.com y www.hostelbookers.com pueden encontrar (y reservar online) hostels de todo el mundo, con reseñas y recomendaciones de quienes ya se alojaron ahí. Otra opción, para aquellos que no quieran quedarse en hoteles o guesthouses, es alquilar losapartamentos de Wimdu y alojarse en la casa de una persona local. También existen webs deintercambio de hospitalidad como Couchsurfing u Hospitality Club en las que las familias locales ofrecen un sillón o un espacio para dormir a los viajeros (pueden leer más acerca de Couchsurfing en este post).
Los festivales. También es interesante saber qué se festeja en cada país en la época en la que viajamos, y para eso está la página www.festivalpig.com. Y en earthcalendar.net pueden ver los feriados de todo el mundo.
Fui a Ushuaia en febrero del 2005 y, a pesar de que era verano, hacía bastante frío. ¡Abriguense!
En Costa Rica, en cambio, siempre hizo calor…
Y en Cartagena (Colombia), me derretí…
¿Dónde puedo buscar más información?
  • Hay foros como el de Lonely Planet o el de mochileros.org donde los mismos viajeros escriben experiencias e información útil que puede servirle a otros viajeros. Allí pueden dejar preguntas para ser respondidas por otros miembros del foro.
  • Hay webs como viajeros.com o Caminos Secretos donde los viajeros comparten sus diarios de viaje.
  • Hay sitios como minube.com (de España) y explorarlo.com (de Argentina) donde los usuarios dejan breves reseñas y fotos sobre los rincones y atractivos (ciudades, playas, museos, restaurantes, festivales, etc) que visitaron en un viaje o en sus propias ciudades. Y otros como tripadvisor donde los usuarios dejan reseñas de hoteles, restaurantes y alquileres.
VI. A empacar…
mochilas desparramadas en Costa Rica (2008)
A muchos les agarra el estrés a la hora de empacar. Estos son mis consejos:
  • Empaca liviano: no hay peor que tener que cargar una mochila demasiado pesada, y no hay nada más liberador que llevar pocas pertenencias.
  • Empaca según el clima del lugar: si vas a clima tropical, no hace falta que lleves abrigo; si vas a un lugar frío, lo mejor es llevarse varias capas de ropa para vestirse tipo “cebolla”.
  • No lleves todo lo que crees que vas a necesitar, a veces es mejor comprarlo directamente en el país donde sea indispensable (por ejemplo, en Bolivia me compré un sweater adecuado para el clima del Altiplano, mucho más abrigado que cualquier sweater que haya podido llevarme de Argentina. Y lo pagué a precio local, baratísimo).
  • Empaca uno de cada cosa, pensando según la función y no solamente según la estética: un jogging, un short, un jean, un buzo, un traje de baño… Y si cuando llegás a destino sentís que te falta algo, pensá que en otros países la gente también se viste, así que ropa vas a conseguir seguro.
  • Llevá un pequeño botiquín para emergencias y un mini costurero por si se te rompe la mochila o se te descose la ropa.
  • Si te gusta leer, llevá un libro e intercambialo por otro cuando lo termines (muchos hostels y librerías realizan intercambios de libros).
  • Si no tenés que trabajar con una computadora, te recomiendo que ni lleves: hay cibercafés en todos lados y te ahorrás el peso y la preocupación de cargar con una laptop.
  • Llevá un candado para el cierre de la mochila (también es útil para los hostels donde hay lockers).
  • Tratá de no cargar papeles innecesarios, digitalizá todo y mandátelo por mail.
  • Cuando hayas terminado de empacar, carga la mochila un rato sobre los hombros: si ya te parece pesada, sacá cosas. Dicen por ahí que una vez que terminaste de empacar, saques todo y dejes la mitad en casa.
O hacé como yo, decretá que querés ser un viajero/a minimalista y no lleves más que una mochila de mano con todo. (Escuché casos “extremos” de viajeros que viajan solamente con lo puesto, ¡ni siquiera llevan mochila!).
Vale llevar amuletos :)
VII. …¡y a volar!
Y de repente, una mañana te vas a despertar y ya no vas a tener más días para tachar en el calendario. Un día, va a llegar El Día.
Y cuando llegue, respirá profundo y olvidate de todo lo que te dijeron del mundo: salí a conocerlo con tus propios ojos.
Y para responder a la pregunta de Carla: No, no es difícil viajar. Una vez que empezás, no vas a querer parar nunca.



VICEVERSA



Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte

tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte

tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte

o sea
           resumiendo

estoy jodido
                     y radiante

quizá más lo primero
                                 que lo segundo

y también
                 viceversa

                                    -Mario Benedetti-


PORQUEANDO/ UNO


¿Por qué ama un hombre a su país?
¿Por qué ciertos hombres no aman su país?
Y esos hombres que no aman su país,  
¿Qué aman?
¿Aman a otro simultáneo
Superpuesto
Que repta el mismo suelo
Como fantasma o nube oh
Polo imprescindible de su amor u odio?
¿Qué hace un hombre que ama su país?
¿Lo esconde digo
Lo guarda o
Lo perdona lo escribe lo acobarda
O lo vive lo estudia lo fornica
O lo lame lo juzga lo contempla? oh
Con un poco de suerte
Un hombre
¿Lo habita? pero
¿En qué cajón o indignidad
En qué polvo siquiera
Se puede haber sido valiente hoy día?
Este hombre
¿En qué belleza abella su país?
¿En qué acto lo ama?
¿En qué poema le miente?
¿En qué álbum lo aplasta?
¿En qué tango lo roza?
¿En qué sueño lo liberta?
¿En qué memorial abruptamente
Lo memoria?
En fin
¿Qué hace un hombre
Que ama y que no está

                                                -Sebastián Abad-